MANU BRABO


< VOLVER

Nació en Zaragoza en 1981. Foto-reportero de raza comenzó su carrera muy joven, a finales de la década de los 90 o principios del siglo XXI, cuando a los 20 años terminó de estudiar fotografía. Enseguida dirigió el objetivo de su cámara allí adonde una imagen podía documentar una injusticia, un desmán, la pobreza y
el desamparo, cuando la crueldad de los poderosos de las finanzas y la política junto con la indiferencia de los mansos condenaban a los más desprotegidos a un destino incierto, ya fuera a causa de los desastres naturales o a la desaprensiva actuación de los seres humanos. Ha documentado para agencias como EPA
o AP y publicado sus fotos en los más importantes diarios y revistas españolas y extranjeras, terremotos, huracanes, crisis sociales, revoluciones o guerras en países como Argentina, Honduras, Bolivia, Haití,
Kosovo, Libia, Egipto o Siria.
Durante la Primavera Árabe cayó en manos de las fuerzas de Gadafi junto con los periodistas norteamericanos Claire Morgane Gillis y James Foley, y el surafricano Anton Harmmel (quien murió
durante la detención) y fue liberado casi un mes y medio después. ¿Valen la pena tanto esfuerzo y riesgos cuando se trabaja como free-lance? Él contesta así a la pregunta: «Dice un amigo mío, si tienes miedo
compra un perro. ¿Vas a dejar de hacer cosas? Por lo menos lo intentas. Mi madre siempre me ha dicho que la constancia me llevaría a algún lado. De momento me está sirviendo para hacer el trabajo que
me gusta. A los estudiantes les diría que le echen huevos. Todo se consigue con tozudez. Es una carrera de larga distancia, no un sprint. Terminé de estudiar fotografía con 20 años y ahora tengo 33. Llevo
solo tres años trabajando a este nivel. Conozco a muchos compañeros con más talento que yo que se han quedado por el camino. Decidieron vivir tranquilos, buscaron un trabajo y ya está».
Luego añade: «Yo cogí la cámara más por convicciones que por cualquier otra cosa. Para mí es una manera de conseguir que
mi forma de ver las cosas llegue al mundo».

A lo largo de su carrera ha obtenido numerosos premios, entre ellos el que concede The Atlanta Photojournalism Seminar (2011), el Bayeux-Calvados para corresponsales de guerra (2012), el POYi, la Medalla de Oro Robert Capa y el Pulitzer (2013).